Historia de la alcancía en Uruguay

Las Alcancías de La Caja Obrera. Artículo de Daniel Fernández Calvo publicado.

Uruguay fue pionero en 1906 al introducir en Latinoamérica las alcancías de ahorro; y si bien su finalidad era fomentar un adecuado uso del dinero en el hogar, las alcancías han sido fuente de hallazgos tanto en materia de monedas y billetes para un buen número de numismáticos.

En 1905 la W.F. Burns Company intentó introducir en el país las alcancías conocidas como The Home Savings Boxes haciendo gestiones con los directores del Banco de la República, pero la propuesta no fue aceptada en dos oportunidades.

El Dr. Alfredo Arocena, en ese entonces secretario del directorio del Banco República, se contactó con el Dr. Perea y puso en conocimiento del directorio de La Cooperativa de Ahorro y Crédito La Caja Obrera de la existencia de este sistema de ahorros y logró que las alcancías sean acogidas con entusiasmo.

El 9 de febrero de 1906 se firmó un contrato con la W.F. Burns por medio del cual la firma fabricante de alcancías radicada en Chicago se comprometió a suministrar en forma exclusiva para Uruguay, en un plazo de tres años, 5000 alcancías metálicas bronceadas o niqueladas a un costo unitario de 2 dólares con la inscripción La Caja Obrera Montevideo y numeradas de la alcancía 1 a la 5.000.

La W.F. Burns Company en el correr de los años confecciono alcancías para otros bancos de plaza pero mantuvo la exclusividad del modelo utilizado desde el inicio con La Caja Obrera

Al llegar las primeras 1.000 alcancías La Caja Obrera ofreció al público El Secreto de la Fortuna, La Alcancía del Hogar, el ingenioso mecanismo norteamericano que entrega gratuitamente a todos sus depositantes y facilita el ahorro de una manera maravillosa.

Primera alcancía, en exhibición en el Museo de la Alcancía del Banco Central del Uruguay, Diagonal Fabini 777, horario: lunes a viernes de 10 a 16

Las instituciones bancarias de plaza no creyeron en la viabilidad de este sistema de ahorro pero con el tiempo la mayoría adoptó este sistema incorporando alcancías de diversos fabricantes, modelos y materiales.

Las alcancías, cajas metálicas cerradas con una llave que permanecían en poder de La Caja Obrera, eran abiertas en la propia Cooperativa de forma que los ahorros logrados en el hogar se transformaran directamente en depósitos.

A cada una de ellas se le adjudicaba una libreta y al concurrir cada cliente a entregar sus ahorros, quedaban manualmente registrados los movimientos tanto por los depósitos como por los intereses generados y retiros.

En el primer prospecto publicitario se explicaron las ventajas que las alcancías le ofrecían al pequeño ahorrista:

Todo el secreto es empezar: cuento más se practica el hábito del ahorro, tanto más fácil se hace, puesto que tanto más nos entusiasma.

Tus centésimos, aisladamente, claro está que poco significan, pero si los juntas con los centésimos que pueden ahorrar cien, mil o diez mil personas de tus condiciones, ya ves que las cosas cambian al punto y se forma una suma considerable. Colocada esa suma en un banco de ahorros y convenientemente empleada, acumula y capitaliza con rapidez, y la parte de ganancia que a tu pequeño capital corresponde, supera en mucho, pero en mucho, a tus cálculos.

En el museo Numismático del Banco Central del Uruguay se encuentran en exhibición una cantidad importante de alcancías que fueron introducidas por diversas instituciones financieras luego de ver el éxito que tuvo La Caja Obrera. En dicho museo se puede apreciar también la alcancía numerada con el Nº 1 de las que se importó de Chicago. Aunque se catalogó como perteneciente al Banco La Caja Obrera, como se puede ver en esta publicidad del diario El Amigo de 1910, La Caja Obrera en ese entonces y hasta 1911 era una Cooperativa de Ahorro y Crédito y no un Banco.

Alcancias1

Diario El Amigo, 16 de Julio de 1910.

No tenemos datos de cuántas alcancías incorporó al sistema de ahorro La Caja Obrera, pero seguramente a las primeras 5.000 se sumaron otra gran cantidad como se puede deducir al observar la alcancía numerada como la 21.840 (ver foto).

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Alcancía 21840.

No solo se incorporaron al mercado alcancías fabricadas por esta empresa, ya que se conocen más de una docena de alcancías de La Caja Obrera de diversos fabricantes y diseños.

Este sistema de ahorro fue utilizado hasta mediados de la década del 60. Pensamos que tal vez una de las últimas alcancías que se incorporaron a este sistema de ahorro fue la que entregó el Banco República en 1964 cuando homenajeó a Artigas en el bicentenario de su nacimiento, ya que es de las pocas que tiene registrada una fecha como para ubicarla en el tiempo. Ese año de 1964 fue un hito en la historia bancaria de Uruguay: había 53 bancos nacionales, 9 extranjeros y 20 cajas populares. Sumando casas centrales, sucursales y agencias totalizaban 501 casas bancarias en funcionamiento. Pero en abril de 1965 quebró el banco Transatlántico y se desató una crisis bancaria que causó la bancarrota de otras 13 instituciones y con ello poco a poco finalizó el sistema de ahorro en el hogar mediante el uso de alcancías.

Otra de las pocas alcancías que están fechadas justamente es una de La Caja Obrera que pone a disposición de sus clientes en 1955 con motivo de su cincuentenario: las famosas casitas.

En este punto y para finalizar, nos permitimos considerar que la primera alcancía a que dedicamos este articulo no perteneció al Banco La Caja Obrera sino a La Cooperativa de Ahorro y Crédito La Caja Obrera, creada a partir de una idea surgida en 1902 en el II Congreso de los Círculos Católicos Obreros. La Cooperativa comenzó a funcionar en 1905 en una pieza del edificio del Club Católico de la calle Cerrito 168.

En el libro Banco La Caja Obrera 1905 1955 denominan el período 1905-1911 como etapa constitutiva de la institución; 1911-1932 como etapa de desarrollo y 1932-1935 como etapa de expansión.

La publicidad que se adjunta más arriba del diario El Amigo, fechada el 16 de Julio de 1910, respalda lo antedicho ya que aún se anuncia como cooperativa y no como Banco La Caja Obrera. No dudamos que esta Cooperativa fue la antecesora del Banco, pero suponemos que el Banco La Caja Obrera se fundó en 1911 y no en 1905, cuando hacia fines del ejercicio de 1911 se propicia una reforma estatutaria de la Sociedad Anónima Cooperativa que seguramente aprueba la creación del Banco. El hecho de que en el libro mencionado se presente separadamente los balances de la etapa constitutiva 1905-1911 creemos permite deducir que en ese perÍodo se gestÓ la fundación del Banco pero evidentemente no funcionó como tal desde 1905.

Fuente: http://www.iunuy.org/actividades/publicaciones-de-los-socios/1553-2/

 

Fuente: http://www.iunuy.org/actividades/publicaciones-de-los-socios/1553-2/
Historia de la alcancía en Uruguay